پس از واقعه خونین عاشورا DESPUÉS DE LA MASACRE DE KARBALA

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پس از واقعه خونین عاشورا DESPUÉS DE LA MASACRE DE KARBALA

پست توسط mohayer » شنبه 28 دی 1387, 9:46 am

 : انجمن زنان مسلمان آرژانتین
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عنوان :[url=viewtopic.php?f=167&t=51556]پس از واقعه خونین عاشورا[/url]
چکیده: در این مقاله وقایع پس از حادثه خونین کربلا مورد بررسی قرار گرفته و ادامه حماسه در جبهه سخن و عمل مورد تاکید قرار گرفته است. حضرت زین العابدین در شام و مسجد شام و نیز سخنرانی حضرت زینب در مسجد شام از مباحث اصلی مقاله است.

در ادامه، بخش های اصلی این مقاله را ترجمه خواهم نمود و در اختیار علاقه مندان قرار خواهم داد.

En el Nombre del Altísimo
UMMA (Unión de Mujeres Musulmanas Argentinas)

E-Mail: ummaoia@fibertel.com.ar Pag. Web: [لینک خارجی برای کاربران مهمان مخفی است، لطفا برای مشاهده لینک ثبت نام نموده و یا وارد سایت شوید] 
 [HIGHLIGHT=#ff0000]DESPUÉS DE LA MASACRE DE  
Sin duda la aprehensión de la familia de Imam Husain (P) jugó un papel muy importante para que el levantamiento de éste obtuviese el fin propuesto; ya que, durante el viaje de su captura, si no hubiesen contado a la gente, con toda valentía, la tragedia de Karbala, y también si la gente no los hubiese visto de cerca, el martirio de Imam Husain(P) nunca hubiese encontrado el eco que obtuvo, y los Omeyas, especialmente Yazid, no hubiesen sido desenmascarados.
La familia de Imam Husain(P), contrariamente a la reacción de cualquier otro prisionero y contrario a lo que imaginaba la mayoría de la gente de esa época que los consideraba derrotados, a cualquier lugar que llegaban declaraban su victoria y la derrota del enemigo, presentándose como victoriosos y triunfantes y al ejército de Yazid como los vencidos y desgraciados.
Entre los supervivientes de la tragedia de Karbala, se encontraban el Imam Zain ul `Abidin y su tía, la hermana de su padre, Zainab Kubra (P), quienes jugaron el papel de portavoces para despertar la conciencia de la gente.
Imam Zainul ‘Abidín (P), a pesar de que en el momento del martirio de su padre se hallaba enfermo (y es natural que hasta un tiempo después los síntomas de la enfermedad permanecían en su cuerpo) y a pesar de que se encontraba inmensamente acongojado por el martirio de su padre, hermanos y compañeros, esto no fue un impedimento para que llevase a cabo su tarea, y aprovechó cualquier oportunidad para concientizar a la gente.
Las gentes de Kufa al escuchar los sermones, ardientes como el fuego, de Zainab, de su hermana Umm Kulzum y de Fatimah Sughra, se sintieron avergonzados; lloraron y se lamentaron; entonces Imam Zainul ‘Abidín (P) hizo una señal y todos guardaron silencio. Después de alabar a Dios, Glorificado sea, y saludar al Mensajero de Dios dijo:
“¡Oh gente!... yo soy ‘Ali Ibn Al Husain, hijo de `Ali Ibn Abi Talib. Yo soy hijo de aquel hombre justo a quien saquearon sus pertenencias y tomaron prisionera a su familia. Yo soy hijo de aquel hombre que fue asesinado sediento, en las orillas del río Eúfrates, sin que hubiese derramado sangre o tuviese culpa alguna.
¡Oh gente! ¡Juro por Dios!, ¿es que acaso no fuisteis vosotros quienes con vuestras cartas invitasteis a mi padre a que viniese a Kufa y luego lo matasteis?
¡Oh gente! ¿Con qué cara vais a presentaros frente a Muhammad(BP) el Día de la Resurrección, y qué contestaréis cuando os diga: -Vosotros matasteis a mi familia y no me respetasteis pues vosotros no sois de mi comunidad.”
Las palabras del Imam, al igual que una tormenta disturbaron y agitaron a la gente de Kufa. Repentinamente se escucharon gritos y lamentos aquí y allá. La gente lloraba, unos a otros se reprochaban: “que despreciables y desafortunados sois y no lo comprendéis”.
Así fue como el Imam despertó sus conciencias adormecidas, haciéndolos conscientes de sus actos, personificando para ellos la inmensidad de la tragedia.
Llevaron a la familia de Imam Husain (P) al castillo de Ibn Ziyad. Cuando Ibn Ziyad vio al Imam Zainul ‘Abidín (P) preguntó: “¿Quién es éste?”
“‘Ali Ibn Al Husain” -contestó uno de sus oficiales.
“¡Es que ¿Dios no mató a ‘Ali Ibn Al Husain?!” interrogó Ziyad sorprendido
Esta vez el Imam respondió: “Tuve un hermano de nombre `Ali, a quien tu gente mató”.
“¡No, Dios lo mató!” -exclamó Ibn Ziyad.
Entonces el Imam pronunció la siguiente aleya:
“Dios llama a las almas cuando mueren y...” (Az-Zumar 39:42)
Ibn Ziyad enfureció y gritó: “¡Como te atreves a contradecirme!” -y con altivez y engreimiento ordenó a sus oficiales que mataran al Imam.
Zainab Kubra (P) se levantó para protestar: “Tú no dejaste vivo a nadie de nosotros, si decidiste matar a ‘Ali Ibn Al Husain (P), pues matadme a mí también”.
El Imam pidió a Zainab que guardase silencio, entonces dijo:
“¡Oh, hijo de Ziyad! ¡Tratas de amenazarme? Es que no sabes que ya estamos acostumbrados a que nos maten y el martirio es un honor para nosotros...”.

[HIGHLIGHT=#ff0000]IMAM ZAINUL ‘ABEDÍN (P) EN SHAM (SIRIA) 
Los prisioneros, atados con sogas, fueron trasladados a la ciudad de Sham, actualmente conocida como Damasco, y llevados al castillo de Yazid. Imam Zainul ‘Abidín (P), con valentía y magnanimidad, se volvió hacia Yazid y dijo: “¡Oh Yazid! ¿Qué piensas que diría el Mensajero de Dios (BP) si nos viese con las manos así atadas?”
Esta sencilla frase, plena de sentido pronunciada por el Imam, provocó que los ojos de los presentes se llenasen de lágrimas.
Cuenta uno de los musulmanes que ese día se encontraba presente en Sham cuando llevaron a los presos: “Estaba yo en el bazar de Sham, frente a la puerta de la mezquita, exactamente donde, por lo general, solían detener a los prisioneros. La caravana se detuvo y un anciano sirio se les acercó y dijo: -Adorado sea Dios que terminó con vosotros y apagó esta conspiración-, añadiendo muchas otras insolentes palabras.
Cuando terminó de hablar, el Imam Zain ul `Abidin(P) le dijo: “He escuchado lo que habéis dicho. Expresasteis toda aquella enemistad y odio que guardabais en vuestro corazón. Ahora al igual que yo escuché vuestras palabras, escuchad las mías”.
“¡Habla!” -replicó el anciano.
El Imam le preguntó: “¿Acaso habéis leído el Sagrado Corán?”
“Lo he leído” -afirmó el viejo.
“Habéis leído la aleya que dice: “Di (Muhammad): Yo no os pido recompensa a cambio, salvo el afecto a mis parientes” (Ash-Shura 42:23)”.
“Sí, la he leído” -declaró el anciano.
“Los parientes del Profeta (BP) somos nosotros. Dime ¿habéis leído esta otra aleya? “Da a tus parientes lo que es su derecho”. (Al-Asra’ 17:26).
El Imam continuó diciendo: -Nosotros somos los parientes a los que se refiere el Todopoderoso cuando dice a su Enviado (BP) dales lo que es su derecho”.
“¿Es que realmente son ustedes los parientes?” -preguntó sorprendido el anciano.
“¡Así es! -afirmó el Imam; entonces le preguntó si había leído la siguiente aleya que habla del quinto (jums):“Sabed que, si obtenéis algún botín, un quinto corresponde a Dios, al Enviado y a sus parientes”. (Al-Infal 8:41)”.
“¡Sí, la he leído!” -exclamó agitado el anciano.
“Nosotros somos los parientes... ¿habéis leído en la Sura La Coalición donde Dios Todopoderoso dice?: “Dios sólo quiere libraros de la mancha, gente de la casa y purificaras por completo”. (Al-A’hzab 33:33)”.
El anciano levantando sus manos al cielo exclamó: “¡Dios mío, estoy arrepentido! ¡Dios mío, me arrepiento de haber enemistado con la familia del Profeta (BP) y aborrezco a aquellos que los asesinaron! Anteriormente ya había yo leído estas aleyas, pero no entendía su verdadero significado”.

[HIGHLIGHT=#ff0000]IMAM ZAIN UL `ABIDIN EN LA MEZQUITA DE SHAM. 
Un día que Yazid se encontraba en la mezquita principal de la ciudad de Sham, ordenó a uno de los oradores que subiese al púlpito y recordase -groseramente- a Imam `Ali Ibn Abi Talib y a Imam Husain(P). El orador se sentó en el púlpito e inició su sermón elogiando a Yazid y Mu’awiyah, e insultando a estos dos Imames.
Imam Zainul ‘Abidín (P) que se encontraba presente, silenció las palabras del orador diciendo: “¡Oh, pobre de ti! ¿Cambiaste la satisfacción de tu Dios por la de alguien que fue creado por Él, preparándote de esta forma un lugar en el infierno?” -El Imam volvió su luminoso rostro hacia Yazid y exclamó: “¡Permite que suba al púlpito y diga unas palabras que le agraden a Dios, las cuales sean premio y recompensa para los presentes!”
Yazid se opuso, pero la muchedumbre insistía que aceptara, y sin tener otra alternativa, declaró: “Si él sube al púlpito sólo bajará cuando nos haya deshonrado a mi y a la familia de Abu-Sufian.”
Le preguntaban: “¿Que puede decir?”
“Él es de esa familia de aquellos que les fue transmitida la sabiduría por medio de la leche, cuando era un lactante” -contestó Yazid.
La gente insistió aún más. Yazid se vio obligado a aceptar, por ello Imam Zainul ‘Abidín (P) subió al púlpito y después de alabar a Dios, Todopoderoso, continuó diciendo:
“..., Él, que no tiene inicio y que su esencia es eterna e inmortal, el Primero y sin principio, el Último y sin final, y después de que se haya extinguido toda la creación Él permanecerá y quedará infinitamente.
¡Oh, gente!...el Todopoderoso nos dio sabiduría, paciencia, generosidad, elocuencia, valentía, llenando los corazones de nuestros creyentes de amor hacia nosotros... El Mensajero de Dios (BP) es de los nuestros y amigo sincero de esta gente; el Príncipe de los Creyentes, `Ali Ibn Abi Talib(P) es de los nuestros; Ya`far Taiiar es de los nuestros; Hamzah, Señor de los Mártires es de los nuestros; Imam Hasan e Imam Husain, que son dos de los grandiosos nietos del Profeta(BP), son de los nuestros...
...yo soy hijo de La Meca y Mina, hijo del manantial de Zam-Zam y el monte de Safa, yo soy hijo de aquel magnificente que levantó la Piedra Negra -Hayarul Asuad- con su capa.
Yo soy hijo del mejor peregrino, de aquél que realizó los ritos del hayy (peregrinación) en la mejor forma debida.
Yo soy hijo de aquel que en una noche fue llevado de la Mezquita Al-Haram a la Mezquita Al-Aqsa (en Jerusalén.
Yo soy hijo de aquél que Dios le hizo revelaciones.
Yo soy hijo de Husain que fue martirizado en Karbala.
Yo soy hijo de Muhammad Mustafa (el elegido).
Yo soy hijo de Fatimah Zahra’(P).
Yo soy hijo de Jadiyah Kubra (P).
Yo soy hijo de aquél que fue ahogado en su propia sangre.”
La muchedumbre miraba a Imam ‘Ali Ibn Al Husain (P) con excitación, evidenciando cada una de sus frases más y más para la gente la grandeza de su linaje y profundidad del martirio de Husain (P). Poco a poco los ojos de los presentes se llenaron de lágrimas y se dejaron escuchar leves sollozos ahogados en sus gargantas. Repentinamente se levantó, de todos los rincones, un bullicioso llanto, Yazid se atemorizó y para calmar a la gente y evitar que el Imam continuase hablando, ordenó al muecín que convocara a la oración.
Se levantó la voz del almuédano: “Allahu Akbar, Allahu Akbar, ... Allahu Akbar, Allahu Akbar,… Dios es el más Grande” -repitió cuatro veces. El Imam que aún se encontraba sobre el púlpito exclamó: “Así es, Dios es el más Grande y más Magnificente y más Glorioso y más Honorable que cualquier otro a quien yo tema.
Ash-hadu an la ilaha illal-lah
Testifico que no hay Dios sino Dios.
El Imam cortando una vez más las palabras del almuédano dijo: -Así es, juro por lo más eminente, que no existe Providencia ni Adorado más que Él.
Ash-hadu anna Muhammad ar Rasulul-lah
Testifico que Muhammad es el Enviado de Dios”.
Todos se encontraban con la cabeza inclinada hacia abajo, escuchando con atención la llamada a la oración y lo que decía el Imam. Cuando el almuédano pronunció “Muhammadar Rasulul-lah”, los presentes levantaron sus cabezas dirigiendo sus miradas hacia el Imam. Una cortina de lágrimas nublaba sus miradas; era como si observaran en el rostro del Imam al propio Profeta (BP).
El Imam quitó el turbante de su cabeza y entonces exclamó: “¡Oh, muecín! Por ese Muhammad que acabas de pronunciar, silencia un momento.” El almuédano calló, y la gente mucho más. Yazid, que había empalidecido, se encontraba muy preocupado ya que ni siquiera la llamada a la oración pudo sosegar al Imam.
El Imam volvió su brillante rostro hacia Yazid y dijo: “¡Oh, Yazid! ¿Este querido y grandioso Mensajero de Dios (BP) es tu antepasado o el mío? Si afirmas que es tuyo, todos saben perfectamente que mientes, y si dices que es mi, entonces ¡contesta!, ¿por qué mataste a mi padre y lo despojaste de sus pertenencias y tomaste prisionera a su familia?
¡Oh, Yazid!, ¿con este proceder, consideras a Muhammad, Mensajero de Dios (BP) y vuelves tu rostro en dirección hacia La Meca para llevar a cabo tu oración? ¡Pobre de ti! si mi padre y mis antecesores repudian tu comportamiento el Día del Juicio.”
Yazid ordenó al muecín que recitara el Iqamah para la oración, pero la gente había enfurecido tanto que algunos de ellos sin haber realizado ésta, salieron de la mezquita.
La historia es el mejor testigo del efecto que causaron las palabras y sermones de Imam Zainul `Abidin (P) ese día en la mezquita de Sham. Yazid que había planeado asesinar al Imam (P) se vio obligado a tratarlo con respeto, tanto a él (P) como a su familia y, sin molestarlos, enviarlos a Medina. Después de lo sucedido, no tardaron mucho en izarse las banderas de la revolución en oposición al régimen Omeya tanto en Irak como en Hiyaz (la antigua Arabia). Miles de musulmanes se sublevaron para vengar la sangre de Husain(P), Señor de los Mártires, y no hay duda que fue el apresamiento de la familia de este Imam, los discursos y diálogos que sostuvieron estos con la gente, y los eficaces sermones de Imam Sayyad (P) los que complementaron el mensaje del martirio de Husain Ibn `Ali(P).

[HIGHLIGHT=#ff0000]DICURSO DE ZAINAB AL KUBRA (P) 

El siguiente es un extracto del discurso que Zainab Al Kubra pronunciado en la corte del tirano Yazid en Damasco:
"En el nombre de Dios, el Omnipotente, el Creador. Que las bendiciones sean sobre mi abuelo, el Sello de los Profetas (B.P.D.), Dios ha dicho: 'Que el mal sea sobre quienes cometen el mal, así como sobre quienes rebajan y niegan los signos de Dios' ¡Oh, Yazid! ¿Acaso crees que haz tornado nuestras vidas miserables de sobrellevar? ¿Crees que estamos indefensos por permanecer en tus presencias atadas y esposadas, y que tú has ganado poder sobre nosotros? ¿Crees que hemos sido degradados y arrancados de la Gracia, y que por otro lado tú haz sido honrado y elevado por Dios?.. ¡Espera un poco! ¡Espera un poco, oh tú, ignorante descarriado!
Haz olvidado el edicto de Dios que expresa: 'No crean que damos respeto a los malvados e incrédulos por algún bien que hayan hecha, sino por la multiplicación de sus pecados, los que los llevarán a un castigo degradante'. ¡Oh, progenie de esclavos liberados! ¿Esta es vuestra justicia: que vuestras mujeres anden cubiertas y que nosotras las mujeres de la familia del Profeta (BPD) seamos exhibidas par las plazas de, los mercados descubiertas? Tú haz insultado la dignidad de la Casa del Profeta quitándonos el velo...
¡Oh, Yazid! Por lo que has hecho, has dado amplias pruebas de tu arrogancia contra Dios, tu negación de Su Enviado (BPD) y de la doctrina del Libro Santo, así como de las enseñanzas dejadas por el Mensajero de Dios (BPD). Sin embargo, ¿Por qué habría esto de parecemos extraño o causamos sorpresa? Tú provienes de aquellos ancestros que masticaron los hígados de los mártires del Islam y se alimentaron con esa dieta. Ellos fueron quienes organizaron ejércitos y alzaron sus espadas contra el Profeta mismo (BPD).
Es natural que el descendiente de tales personas resulte el más prominente entre los árabes en crueldad, traición y engaño, en causar división y conflictos, y en estar adelantado en las actividades contra Dios y Su Profeta (BPD).
Recuerda que tu maldad y tus actos abominables son un reflejo de tu interna incredulidad y del espíritu de venganza que ronda en vuestros corazones desde la batalla de Badr...
Tú dices que si tus antepasados pudieran contemplar tus sacrílegos logros, darían un grito de aprobación diciendo: '¡Oh, Yazid! ¡Más fuerza en tus brazos, pues nos has vengado!'...
¡Oh, Yazid! Si tú fueras realmente consciente del mal que has causado, desearías que tu brazo fuese arrancado desde el hombro y que tus padres nunca te hubiesen traído al mundo. Pues, si meditaras, te darías cuenta que Dios está enfadado contigo y que el mismo Profeta (BPD) es ahora tu enemigo.
¡Oh, Dios Todopoderoso! Devuélvenos nuestros derechos! ¡Toma venganza sobre aquellos que nos han causado daño y derrama Tu ira sobre quienes han vertido nuestra sangre, quebrado sus juramentos, asesinado a nuestros parientes y profanado nuestra santidad!...
¡Oh, Yazid! No piensen que aquellos que han brindado sus vidas en el camino de la piedad y por la glorificación de Dios están muertos. ¡No! Ellos viven y son alimentados por Dios. Ellos están felices por las sublimes bendiciones del martirio que han sido derramadas...

Traducción: Laila Hakim para U.M.M.A. 
آسوده بر کنار چو پرگار می شدم
دوران چو نقطه عاقبتم در میان گرفت

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